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Brutalidad Policial

18/06/2021

Abogado y divulgador critico político

Por: Nicolas Llorente

Insta: Nicogllor

Dada la magnitud y la reacción de las fuerzas policiales al estallido social y la protesta dentro del paro nacional, que inició el 28 de abril según los reportes de las ONG en balance a la fecha se cuentan en creíbles sobre 68 muertes ocurridas desde el comienzo de las manifestaciones. Human Rights Watch recibió denuncias de estas muertes a través de organizaciones locales, incluyendo, entre otras, Temblores y la coalición de organizaciones de derechos humanos Defender la Libertad. Human Rights Watch documentó cada uno de los casos de forma independiente y con evidencias de primera mano.

34 de estas muertes ocurrieron en el contexto de las protestas, incluidas las de dos policías, un investigador judicial y 31 manifestantes o transeúntes, de los cuales al menos 20 parecen haber muerto a manos de policías. Personas armadas vestidas de civil también han atacado a manifestantes y han causado la muerte de por lo menos cinco de ellos.

Human Rights Watch obtuvo evidencias creíbles que indican que la policía mató al menos a 16 manifestantes o transeúntes con municiones letales disparadas con armas de fuego. En la gran mayoría de estos casos, las víctimas tenían heridas de bala en órganos vitales, como el tórax o la cabeza, lo cual, según aseguraron autoridades judiciales a Human Rights Watch, es consistente con que hayan sido causadas con la intención de matar, Al menos una víctima más murió por golpizas y otras tres por uso indebido o excesivo de gases lacrimógenos o aturdidoras.

Más de 1.100 manifestantes sufrido lesiones desde el 28 de abril, según datos del Ministerio de Defensa, aunque es probable que la cifra total sea mayor, dado que muchos casos no se han denunciado ante las autoridades. Human Rights Watch documentó los casos de nueve personas que sufrieron lesiones oculares graves, al parecer como resultado de cartuchos de gases lacrimógenos o proyectiles de impacto cinético disparados con fusiles antidisturbios. Siete de estas personas probablemente perderán la visión en un ojo, Entre los heridos hay periodistas y defensores de derechos humanos que estaban cubriendo las protestas. Muchos de ellos estaban usando chalecos que los identificaban como miembros de la prensa o de organizaciones de derechos humanos.

El 3 de junio, el Ministerio de Defensa señaló que, desde el 28 de abril, la policía había detenido a más de 1.200 personas por delitos presuntamente cometidos durante las protestas. Los fiscales habían imputado a 215. La Fiscalía General de la Nación dijo a Human Rights Watch que cientos de detenidos fueron liberados luego de que un juez o fiscal determinara que sus derechos habían sido violados durante la detención o que no existían evidencias de que habían cometido un delito.

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A su vez, la policía ha privado de la libertad a más de 5.500 personas sobre la base de una disposición legal que le permite “trasladar” a una persona a un “centro asistencial o de protección” para “su protección” o la de terceros. Human Rights Watch documentó múltiples casos de detenciones arbitrarias, incluyendo varios en los que la policía empleó la figura de “traslado por protección”

El 14 de mayo, la Defensoría del Pueblo reportó que había recibido quejas en contra de miembros de la Policía por 2 casos de violación sexual, 14 casos de agresión sexual y otros 71 casos de violencia basada en género, incluyendo bofetadas y abuso verbal. Las organizaciones de derechos humanos colombianas han informado sobre más casos. Human Rights Watch documentó dos casos de violencia sexual por parte de policías contra manifestantes.

Human Rights Watch también documentó 17 golpizas violentas cometidas por la policía, en muchos casos con bastones. Una víctima, Elvis Vivas, de 24 años, murió en un hospital después de recibir una golpiza brutal por parte de policías.

Se ha informado que al menos 419 personas han desaparecido durante las protestas. El 4 de junio, la Fiscalía indicó que había localizado a 304 de esas personas. En algunos casos, quienes las reportaron como desaparecidas no sabían que estas personas habían sido detenidas

Sin duda el balance del paro a la fecha ha sido brutal y precio ha sido altísimo y la violencia y la represión ha sido fatídica será la CIDH en su informe final que determine el balance de las cifras conocidas y el gobierno deberá acatar y cumplir las sugerencias vinculantes de la CIDH sin embargo en aras de propuestas a la reforma policial dejo aquí la que analistas y expertos recomiendan:

 

¿Qué significa una reforma, la Policía fuera de pasión y de discusiones políticas? Porque la propuesta que presentó el Gobierno Nacional realmente no es una reforma. No da cuenta de las necesidades y lo que va a llevar si se hace todo esto mal hecho, a que reformen a la policía a la fuerza, sin participación. Eso de cambiar el modelo o hacer una pequeña modificación al modelo de vigilancia por cuadrantes, cambiar el uniforme y la utilización de derechos humanos en el uso de la fuerza, como si hubieran descubierto todos sus 10 puntos que propone el Gobierno de Iván Duque a nosotros no fue dialogado, no fue participativo, sino que no da cuenta de los problemas de fondo de esto fuera de pasiones. ¿Qué significa una reforma? La policía. Son seis cosas con dos principios. Primero, lo primero que esto significa es que hay que discutir sustancialmente el papel de la policía en el aparato de seguridad del Estado colombiano. Colombia tiene un aparato de seguridad anormal, amorfo, peligroso, dañino, producto de los 50 años o más de 50 años de guerra que tuvimos. Pero no es normal que lo que actualmente tenemos sea lo de una democracia. Es muy anormal entonces, hacer una reforma sobre el papel de la policía en el aparato de seguridad es irnos hacia una democracia, no decirnos el castro chavismo ni a la dictadura ni nada por el estilo.

Eso significa que la policía, por ser un cuerpo civil, tiene cuatro opciones institucionales. La primera, que es la que me gusta a mí, es crear un ministerio, la seguridad y la convivencia ciudadana. La segunda, como en la mayoría de países, en mandarla al Ministerio del Interior. Pero es complejo. La tercera incluso es mandarla al Ministerio de Justicia.

O la cuarta es que como Colombia está en posconflicto, hacer una revolución total en el Ministerio de Defensa y que esto se llame Ministerio de la Seguridad Ciudadana y la Defensa, y cambiar el orden de prioridades, no sólo cambiar el nombre, sino el orden de prioridades. Segunda parte de la reforma cambiar los manuales de instrucción en las escuelas, sobre todo. ¿Por qué? Eso es lo que nos va a permitir a nosotros cambiar la famosa doctrina que la forma como un cuerpo policial o militar entiende el enemigo. Y el problema es que nosotros tenemos todavía la doctrina, el enemigo interno que entiende que el enemigo está en la sociedad y no como algo exterior.

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Por eso que pasa lo que pasa y uno se cambia con los manuales de instrucción. Tercero, cambia la forma como se está reclutando. Aquí se está reclutando a destajo y la gente está saliendo muy mal preparada. Por eso los desmanes y las imágenes de toda esta gente con cuchillos, tal, etcétera, es un cuarto hacer un control en materia de derechos humanos.

Yo prefiero un control externo y fortalecer la inspección general y no como algunos proponen volver a revivir el Comisionado de Derechos Humanos. Esa no me gusta. Es más, un control externo como el libro blanco y fortalecer la especie ojera. Lo siguiente el quinto punto. Ese es central.

Y es quitarles el fuero penal militar, un cuerpo civil no tiene por qué tener fuero penal militar. Yo les aseguro que el día que nosotros quitemos el fuero penal militar, el 90 por ciento de la violencia policial baja, se reduce, desaparece. Porque hoy en día la justicia penal militar es una justicia de impunidad. Eso es lo que es, no es más, es un antro brutal de impunidad y legalización de violaciones de derechos humanos. Y los esto que esto va a fortalecer la Policía es crear la policía rural.

Colombia no tiene una policía rural, lo que hay es una dictar la Dirección de Carabineros y Seguridad Rural, que en la vida real está arrancando matas de coca y por eso el campo está como está. Entonces hay que sacar el ejército a la frontera, ya que estamos en posconflicto y crear una gran policía rural que dé cuenta no sólo el combate a organizaciones criminales, sino sobre todo de solucionar los problemas que haya en las contradicciones entre vecinos, entre campesinos, que la cosecha, que una vaca se comió, una cosecha el otro.

Eso significa fortalecer el modelo de justicia rural. También las inspecciones de policía, una jurisdicción rural. Hacer esto bien hecho. Eso es lo que significa esas seis cosas, lo que significó la reforma a la policía. Y eso se tiene que hacer con dos principios el primer principio, el de participación ciudadana y participación de expertos. Y eso lo tiene que entender el Gobierno. Y el segundo principio, que es lo que tienen que entender los expertos y las oenegés, es que esto toca hacerlo con la Policía, no sin la policía, si esto no sale muy mal. ¿Pero cómo está? Tenemos una cosa normal, eso toca modificar. Entonces, participación ciudadana y con la policía para que esto nos salga bien. Y yo les digo una cosa, la policía y al Gobierno.

Si ustedes siguen maquillando esto como está, de no dar participación ni nada. Y los que van a reformar la fuerza en el próximo gobierno, y también le digo una cosa a las organizaciones sociales que están promoviendo una reforma. Esto hay que hacerlo con la Policía. Y si no, su aplicación va a ser muy difícil.