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Crisis Peruana

11/06/2021

Abogado y divulgador critico político

 

 

 

 

 

 

Por. Nicolas Llorente

Insta: @nicogllor

El pasado domingo se vivieron las elecciones presidenciales más polarizadas y críticas de toda la historia contemporánea de Perú. Por el lado de la derecha está la candidata Keiko Fujimori, hija del expresidente y dictador Alberto Fujimori que está preso y condenado a más de 20 años de prisión por crímenes cometidos durante su nefasto gobierno, sumados a su autogolpe de estado para quedarse en el poder y el cierre del congreso de ese entonces, inaugurando una dictadura inescrupulosa y despiadada contra su propia población. Y al otro extremo está el candidato de la extrema izquierda marxista y anacrónica, Pedro castillo; conocido por ser docente de primaria, sindicalista radicalizado y por liderar un paro de maestros, años atrás.

La actual crisis de legitimidad y confianza en la política peruana, se originó hace 4 años durante las pasadas elecciones entre el candidato PPK y la candidata Keiko Fujimori, la cual terminó perdiendo. Sin embargo, dicha crisis estaba por surgir a raíz del conocido escándalo internacional de Odebrecht que se reveló por los mismos directivos de la trasnacional que habían «legalizado” pagos a la empresa del entonces presidente, PPK… pagos que resultaron siendo sobornos a la campaña que finalmente ganó. Una vez el escándalo llegó a la opinión pública, se supo internacionalmente y el congreso peruano amenazó con censurar PPK, quien finalmente terminó renunciando ante el repudio ciudadano y ante la amenaza de ser decapitado por el congreso de la época; debido esto, el vicepresidente Vizcarra fue posicionado como nuevo mandatario, con la misión de capotear la legitimidad del gobierno y la crisis de confianza ciudadana. Cabe destacar que, con el escándalo de Odebrecht en Perú, también se supo que el ex presidente Alan García, debía afrontar a la justicia por nexos y financiación de la trasnacional brasilera y el día que la fiscalía peruana se apresuró a capturarlo, éste se suicidó en su casa minutos antes; además de librase de la justicia, impidió que se conociera la verdad del escándalo.

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El presidente Vizcarra, fue conocido por su falta de capacidad e ineptitud en el cargo. Tuvo la mala suerte de afrontar el inicio de la crisis del coronavirus con absoluto fracaso, fallidas improvisaciones y mala gestión; meses antes de la pandemia, el mismo presidente Vizcarra decide al estilo Fujimori cerrar el congreso peruano y convocar elecciones para escoger un nuevo congreso, con una mayoría opositora y liderada, aparentemente, por Keiko Fujimori. Este nuevo congreso en varias ocasiones, amenazó con censurar a Vizcarra y sacarlo del cargo, sin éxito y sin mayorías. Pero se filtraron a la opinión pública supuestos hechos de corrupción que involucrarían a Vizcarra y esta vez sería decapitado por el congreso que él mismo creó, ¡que ironía!

Sin presidente en ejercicio, el congreso peruano tenía la misión por vías institucionales y constitucionales, de escoger al sucesor provisionalmente. Sin embargo, dado el descontento y la crisis, la gente salió a las calles durante días para protestar en contra de los presidentes escogidos y éstos sólo duraron unas horas en el cargo.

La crisis y el descontento en las calles de Perú continuaba, tal como la presidencia seguía de forma provisional, mientras el calendario electoral definía de una vez quién sería el nuevo presidente. Sin embargo, en la primera vuelta electoral ninguno de los dos candidatos superó el 20% de los votos y ya en 2 vuelta ambas opciones, era altamente inviables dada la crisis política, expertos y analistas políticos en Perú, afirmaban que ninguno de los candidatos tendría lo necesario para reconciliar ni mitigar la alta polarización y solucionar los múltiples problemas del dicho país. Por un lado, Keiko Fujimori, hija de Alberto Fujimori es vista como una política tradicional, sin credibilidad y corrupta, sumado a eso procesada por la justicia peruana por el escándalo de Odebrecht, por millonarios sobornos pagados en el pasado y buscaría llegar al poder para evitar ser procesada por la justicia e indultar a su padre. En el caso de Pedro Castillo, sindicalista y profesor de primaria, no tiene idea de administración pública ni manejo del estado, pero con altas posibilidades de ganar, ya que él representa el voto de rechazo a los políticos tradicionales, la alta corrupción y el manejo torcido del estado; como consecuencia, el descontento y la desilusión ciudadana lleva a votar por candidatos que no vienen de las esferas políticas tradicionales. A la fecha de haber escrito la columna, el ganador por 80mil votos sería el izquierdista Pedro Castillo, dándole una tercera oportunidad a la derechista Keiko Fujimori para perder las elecciones a la presidencia peruana. Sin embargo, por todo lo mencionado y la enorme crisis de Perú, los expertos dicen que esta elección sólo es parte de la larga y profunda crisis que está por venir (desacuerdo a eso), hablan de que Perú entraría en lo que llaman una «Gran depresión».